El Gobierno prohibirá la venta de cigarrillos electrónicos en máquinas expendedoras, venta a distancia y mercadillos

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Quedará prohibida «la venta ambulante, la venta a distancia, y la venta en máquinas expendedoras«.

Además de en estancos y tiendas especializadas, el Gobierno permitirá la venta de cigarrillos electrónicos en farmacias y parafarmacias. Así se desprende del proyecto de real decreto por el que se regulan la fabricación, presentación y venta de los productos del tabaco y los productos relacionados, elaborado por el departamento de Alfonso Alonso para incorporar al ordenamiento jurídico español la última directiva europea del tabaco aprobada en abril del año pasado.

La medida recogida en el borrador, todavía en periodo de audiencia y, por lo tanto, no definitivo, ha sorprendido a los especialistas en Salud Pública que, como Francisco Rodríguez Lozano, presidente del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT) la consideran «chocante». «El mismo texto reconoce que es un producto tóxico, que no es inocuo, así que no se entiende por qué se autoriza su venta en farmacias. Es una forma de despistar al consumidor», señala el especialista, que, en general, no se muestra satisfecho con el proyecto.

Así, desde el CNPT se esperaba que la nueva normativa prohibiera el consumo de cigarrillos electrónicos en bares y restaurantes (y no sólo en centros sanitarios, educativos, medios de transporte, zonas de juego y parques infantiles, como hasta ahora); algo que no recoge el texto. «Esperábamos más, aspirábamos a que las medidas hubieran ido más allá de la mera transposición de la directiva europea», señala Rodríguez Lozano, quien, con todo, recuerda que el proyecto está en periodo de audiencia y el Ministerio de Sanidad ha pedido a varias sociedades científicas que redacten un informe con una valoración y sugerencias de cambio. El plazo límite para entregar dicho informe es el próximo 15 de septiembre.

La nueva normativa regula actividades como la distribución, la venta, el control de mercado y la vigilancia de las reacciones adversas, y establece la creación de un registro de responsables de la comercialización que permita tener conocimientos sobre los mismos, a efectos de cumplimiento de notificaciones de las listas de ingredientes y demás requisitos exigibles a estos productos.

En el caso de la venta, según detalla el documento, Sanidad establece que tanto los dispositivos como todos sus accesorios, incluidos los líquidos de recarga, no podrán venderse en «establecimientos distintos de expendidurías de tabaco y timbre, tiendas especializadas, farmacias y parafarmacias». El texto prohíbe expresamente la venta a través de internet de estos dispositivos. Hasta ahora, éste era el principal punto de adquisición de los cigarrillos electrónicos. También quedará prohibida «la venta ambulante, la venta a distancia, y la venta en máquinas expendedoras».

Los establecimientos que los vendan deberán tener un registro documentado de los productos que distribuyan, estarán sometidos a la vigilancia e inspección de las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas, y deberán contar con la organización y medios precisos ante posibles riesgos potenciales relacionados con estos productos.

Además, deberán inscribirse en un Registro de Responsables de la Comercialización de Dispositivos Susceptibles de Liberación de Nicotina y de Productos de Hierbas para Fumar, ya que de lo contrario se podrían exponer a multas de entre 3.000 a 15.000 euros.

Asimismo, el Gobierno también prohibirá a los fabricantes o vendedores de estos productos dar «muestras gratuitas, ofertas y descuentos» sobre estos dispositivos y sus accesorios.

Los fabricantes, importadores y distribuidores de estos dispositivos deberán establecer un procedimiento de vigilancia de reacciones adversas y mantener un sistema de recopilación de información de todos los presuntos efectos adversos de esos productos sobre la salud humana.

Según recuerda Sanidad, a corto plazo se han hallado efectos fisiológicos adversos en las vías respiratorias similares a aquellos asociados al humo del tabaco, aunque son necesarios más estudios para conocer los efectos a largo plazo.

También se han encontrado sustancias cancerígenas en líquidos y vapor de estos cigarrillos; se han descrito numerosas intoxicaciones y efectos adversos relacionados con estos productos, algunos severos; y se ha visto que su uso genera emisión de propilenglicol, partículas PM2.5, nicotina y sustancias cancerígenas que pueden contaminar los espacios cerrados, con los consecuentes riesgos por exposición pasiva.

No en vano, y aunque ya se había limitado la publicidad de estos productos, Sanidad establece ahora que estará prohibida la publicidad y la promoción de tales dispositivos «como métodos de ayuda para dejar de fumar, ni que son inocuos y están exentos de riesgos para la salud o similares».